Servicios Ambientales

 

El GAIA dedica esfuerzos importantes para apoyar el ejercicio de las facultades que la legislación mexicana les otorga a las comunidades agrarias, como unidades de gestión y control del uso del territorio y los recursos naturales. Las comunidades ejercen gobernabilidad sobre extensiones importantes del paisaje, es decir, cubren diferentes pisos altitudinales, montañas, valles, riberas, cauces, costas, etc. y tienen el control de sistemas complejos y dinámicos como es el caso de las cuencas hidrológicas, por lo tanto nos concentramos en impulsar el desarrollo de las capacidades de gestión ambiental de la institución comunitaria, y en asegurar que estas capacidades trasciendan a nivel regional.

La cuenca hidrológica constituye el nivel regional, en la medida de que los procesos ecológicos que se desarrollan dentro de una cuenca son indicadores importantes del manejo territorial que ejercen las comunidades colindantes en torno a un flujo de agua importante.

La estrategia del GAIA trabaja en torno a tres niveles de fortalecimiento del poder local y regional: 1) Planeación y ordenación comunitaria del territorio, 2) Gestión Intercomunitaria para el manejo de la cuenca Huatulco-Copalita y 3) Oferta de bienes y servicios ambientales. La planeación y ordenación territorial compete al ámbito comunitario, en el cual los actores principales son la Asamblea General, las Autoridades, los Representantes, los Técnicos Comunitarios y los Productores; y sus actividades y responsabilidades están definidas por el plan de ordenamiento territorial que elabora la comunidad. La implementación de este ordenamiento comunitario se agiliza y se asegura estableciendo alianzas con las comunidades colindantes, por lo tanto el proceso pasa a otra escala en la cual el principal interlocutor es una estructura nueva en la cual convergen los diferentes Comisariados y Equipos Técnicos Comunitarios. Mediante reuniones periódicas van definiendo un programa regional y optimizando su capacidad para gestionar apoyos e instrumentar proyectos de mejoramiento de sus sistemas de manejo territorial. Finalmente el proceso va incorporando a un mayor número de comunidades y el plan regional trasciende al nivel de cuenca hidrológica, en el cual es posible acotar indicadores claros del manejo del territorio que permiten ratificar la serie de servicios ambientales que proveen las comunidades y que aseguran el desarrollo de múltiples usuarios. Los servicios ambientales más importantes derivan de la estabilidad del paisaje, es decir cantidad y calidad de agua, de suelo y biodiversidad. La capacidad de gestión intercomunitaria debe traducirse en la posibilidad de establecer una negociación equilibrada con los usuarios de bienes y servicios ambientales de la cuenca hidrológica.

Desde 1998 el GAIA ha acompañado un proceso de ordenación y construcción de alianzas entre comunidades de la Costa y Sierra Sur del estado de Oaxaca, que en el año 2002 derivó en la conformación del Sistema Comunitario para la Biodiversidad (SICOBI). Este sistema se propone mejorar las condiciones de vida comunitaria, a través del resguardo y buen manejo del territorio y sus recursos naturales. El SICOBI abarca aproximadamente 78,000 has, con una población cercana a los 23,000 habitantes, el 35% de esta superficie, tiene bajo principios de bienestar y seguridad colectiva, la categoría de protección o manejo especial.

Su zona de influencia, comprende uno de los sistemas de cuencas más importantes del estado. Las cuencas Huatulco-Copalita-Zimatán, abarcan un área que supera las 313,000 has con altitudes que van desde los 3,750 m s.n.m. hasta la línea de costa. Esto favorece el desarrollo de numerosos tipos de vegetación, en la parte alta existen bosques templados, que en algunos casos se encuentran bajo el aprovechamiento forestal de empresas comunitarias. En la parte intermedia, se cultiva ampliamente el café bajo sombra, favoreciendo el desarrollo de selvas tropicales, que son consideradas por organismos nacionales e internacionales como de alta prioridad para la conservación. En la parte baja, se desarrolla un mosaico de selvas secas que cubre aproximadamente 20,000 has y cuya vegetación es una de las más representativas del país, pero al mismo tiempo una de las más amenazadas dentro de la vertiente del pacífico. En esta zona destacan las actividades agrícolas de subsistencia, y la creciente urbanización de las áreas que se ubican en las inmediaciones del Complejo Bahías de Huatulco, uno de los destinos turísticos más importantes de México. Entre los factores que amenazan las condiciones de la cuenca destacan: el aumento en la demanda de recursos naturales, la disminución de la infraestructura productiva y el debilitamiento de las formas de organización comunitaria, y el consecuente descontrol sobre el uso y aprovechamiento de los recursos colectivos.
Cada una de las comunidades del SICOBI, ha emprendido un proceso participativo de ordenamiento de su territorio. Los elementos comunes que tienen los planes de ordenamiento de estas cinco comunidades, conforman los cinco Programas de trabajo del SICOBI: 1) Agroforestería Comunitaria, 2) Cafeticultura Sustentable, 3) Resguardo de la Diversidad Biológica, 4) restauración y 5) Silvicultura Comunitaria. Las acciones del SICOBI, se basan en las facultades de sus propios Comisariados y Asambleas Comunitarias, y se articulan dentro de programas regionales que se operan a través del trabajo coordinado de sus equipos técnicos, quienes brindan asesoría a los comuneros que ingresan a los programas y dan seguimiento a la implementación de los ordenamientos de cada comunidad, recabando datos importantes tanto a nivel local como regional, que se exponen en las diferentes asambleas desencadenando un mecanismo de auto evaluación periódica, y construyendo paulatinamente indicadores que aseguren la oferta y retribución de los servicios ambientales que derivan del buen manejo de la cuenca.
El SICOBI representa una alianza con claras expectativas de incorporar nuevas comunidades a fin de establecer una estrategia común a nivel de cuenca hidrológica. En un lapso de dos años el SICOBI ha logrado: 1) Poner en marcha cinco ordenamientos territoriales; 2) Desarrollar la marca colectiva Pueblos y Selvas para iniciar la oferta de productos derivados del manejo agroforestal comunitario; 3) Integrar una carpeta de inversión regional; 4) Formar un equipo técnico en cada comunidad; y 5) Participar en espacios de gestión ambiental a nivel regional y estatal, y 6) Ingresar al Programa de Pago de Servicios Ambientales Hidrológicos que desde el 2003 opera la CONAFOR, con el fin de invertir en la conservación de los ecosistemas forestales.

La consistencia del trabajo por parte del GAIA y el SICOBI incentivan una sinergia política en torno a la inclusión de los servicios ambientales dentro de los activos económicos de los territorios agrarios (agua, biodiversidad, ecoturismo, investigación principalmente). Más sin embargo el esquema propiamente de prestación y pago de servicios entre usuarios y proveedores esta en construcción, y se sigue trabajando dentro de diferentes espacios de interlocución, con actores claves para el desarrollo de una nueva etapa, donde destaca la relación con el Comité de Cuenca del río Copalita, y los Hoteleros de Huatulco, con quienes se busca insertar el esquema de pago por manejo de cuenca, como parte de los componentes de la certificación "Green Globe" al turismo. Entendiendo que este pago es una inversión de aseguramiento en la medida de que:
  • Fortalece la organización comunitaria, comunal y regional.
  • Asegura que se mantenga la productividad del suelo, el agua, la flora y la fauna de los territorios comunales.
  • Mejora las condiciones de vida de los habitantes.
  • Abre posibilidades de desarrollo para las siguientes generaciones.
  • Otorga un mayor valor económico y social a los sistemas de manejo comunitario.

Los diferentes actores involucrados en este tema, incluyendo los promotores del desarrollo, deben reconocer que aún no existe un esquema claro para el pago por servicios ambientales (PSA), y que es necesario incorporarse en todos niveles a la discusión sobre este tema, para generar un marco legal y financiero, que limite el peligro de crear mecanismos perversos que puedan otorgar concesiones a empresarios u otros particulares, que se asuman como prestadores del servicio a través de la compra de tierras.

Es necesario asegurar que las instituciones de gobierno reconozcan la importancia del control comunitario del territorio, y no prevalezca una visión a favor de los usuarios, ya que en muchas ocasiones se considera que el servicio ambiental, es producto de un proceso natural que no guarda relación con las actividades que desarrollan las comunidades rurales, principalmente campesinas y forestales.

 

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